Te explicamos el proceso que sigue cada prueba en Morganich: desde la selección del producto hasta la publicación del resultado, con sus plazos, criterios y limitaciones. Así sabes qué esperar de cada ficha y por qué algunas cremas tardan más en aparecer.
Antes de publicar una reseña, el producto pasa por un protocolo fijo: selección, prueba controlada, revisión dermatológica y redacción de la ficha. Te contamos cada paso para que sepas qué esperar.
Elegimos cremas, sérums y protectores según su formulación y el tipo de piel al que van dirigidos. Los adquirimos sin revelar que son para análisis, de modo que la muestra no recibe trato especial ni lotes preparados.
Cada producto se aplica en condiciones reales de mañana y noche, con registro diario de textura, absorción, confort y posibles reacciones. El panel incluye pieles sensibles, mixtas y maduras para cubrir más de un contexto.
Un especialista externo revisa la lista de ingredientes, el nivel de oclusividad y la tolerancia dérmica. Su opinión se incorpora a la ficha tal cual, sin editar comentarios que maticen las promesas del fabricante.
Documentamos la textura en primer plano y la evolución de la absorción a los 5, 15 y 30 minutos. Estas imágenes permiten comparar la sensación real del producto más allá de la descripción del envase.
Elaboramos una tabla que indica si el producto puede combinarse con ácido hialurónico, retinol, vitamina C o niacinamida, y en qué momento del día encaja mejor. Así evitas errores de aplicación que reducen la eficacia.
La reseña se publica con su fecha de prueba y se revisa si cambia la fórmula o el envase. Si detectamos una reformulación, actualizamos la ficha y lo indicamos claramente en lugar de dejar información obsoleta.
¿Quieres ver cómo aplicamos este método a una categoría concreta? Consulta la comparativa de cremas hidratantes y sérums analizados o revisa el índice de reseñas publicadas.
Nuestras reseñas no salen de una primera impresión. Cada producto pasa por un protocolo de 28 días con controles semanales, registro fotográfico y consulta con dermatólogos antes de publicar la ficha.
Filtramos los lanzamientos según el tipo de piel al que van dirigidos y descartamos fórmulas con fragancias o alcohol en las primeras posiciones. Antes de aplicar en el rostro, hacemos una prueba de parche en el antebrazo durante 48 horas para detectar reacciones inmediatas.
Aplicamos el producto bajo el protector solar y sobre el sérum habitual. Medimos la absorción a los 5 y 10 minutos, la sensación de tirantez a media mañana y si el maquillaje se mantiene estable. Anotamos cualquier signo de enrojecimiento o descamación.
Probamos la crema como último paso de la rutina de noche, sola y combinada con retinol o ácido glicólico. Evaluamos si la textura apelmaza, si deja brillo excesivo al despertar y cómo responde la piel tras ocho horas de descanso.
Comparamos las fotografías macro de la primera y la última semana, revisamos la tolerancia acumulada y contrastamos los ingredientes con la literatura disponible. La opinión del dermatólogo consultado se incorpora antes de redactar la conclusión.
La reseña se publica con la fecha de inicio y fin de la prueba, el clima durante el ensayo y las limitaciones del análisis. Si el producto cambia de fórmula o aparecen reacciones tardías, actualizamos la ficha con una nota visible.
No aceptamos muestras condicionadas a una valoración positiva ni publicamos análisis basados en una sola aplicación. Tampoco incluimos productos que no hayan completado el ciclo de 28 días, salvo que la irritación obligue a interrumpir la prueba.